Dejamos atrás Cizur Menor y nos encaminamos hacia el supuesto marrón de la jornada, que era el alto del Perdón. Nada más lejos de la realidad. Lo subimos sin mayores problemas, excepto por el pinchazo que me dio en el pie derecho, quitandome las botas y haciendo el resto de la etapa y prácticamente el resto del camino con las chanclas de la playa que llevaba, también conocidas como “Cholas”. Después de toda la preparación y de todos los complementos que me pille para hacer el camino, a mi me dicen que voy hacerme cerca de 150 km con las chanclas de la playa y no me lo creo. Pero fue así.
Cada vez teníamos los aerogeneradores más cerca. El viento soplaba bastante. En el camino llegamos a la fuente de la Reniega. La leyenda cuenta que en este mismo lugar, el diablo ofreció agua a un peregrino sediento a cambio de que renegara de Dios, la Virgen y Santiago. El peregrino, medio moribundo, despreció la bebida y rezó hasta que el demonio se fue y apareció la fuente que le sació.

Ya faltaba poco para la cima del alto. Podíamos ver las esculturas en chapa que hay en el alto, realizadas por Vicente Galbete.
Un buen sitio para comer algo. Allí estaba el tío de la tortilla de patatas. Menudo bocadillo de tortilla que nos metimos entre pecho y espalda. Descansamos y cogimos fuerzas para el trecho que aún quedaba para llegar a Puente la Reina.
Tras un descenso algo complicado por la cantidad de piedras sueltas que había, llegamos hasta Uterga, el primer pueblo de la mancomunidad de Valdizarbe.
Después y casi pegado estaba Muruzabal con la iglesia de San Esteban que nos cruzamos al paso.
Cuando ya creíamos que estábamos cerca de Puente la Reina aparece una señal de 4,5 Km… tuvimos que sacarle el dedo por que nos parecía una broma. Eran más de las 15:00 con un sol de justicia y aún faltaban 4,5 Km. Estábamos reventados.
Llegamos a Obanos con su imponente iglesia de San Juan Bautista, punto de unión entre el Camino Aragonés y el Francés que hacíamos nosotros. Pasamos bajo el arco apuntado de la puerta de Obanos y bajamos hasta la carretera, que la cruzamos para continuar por la vega del río Robo hasta la entrada de Puente la Reína.
Habíamos reservado en un albergue, pero justo a la entrada encontramos un Hostal-Sidrería que tenía muy buena pinta y nos paramos allí. Asador Sidrería Ilzarbe donde dormimos. La parte del hostal era completamente nueva, las habitaciones estaban estupendas. Nos costó 45 € habitación doble con desayuno y una invitación a sidra que nos tomamos por la noche. También tenían menú del peregrino a 9 € que estaba muy bien y fue lo que cenamos. Se portaron muy bien, con muchas atenciones como el hielo que nos sacó a la terraza para ponerlo en los tobillos.
Después de reponer fuerzas nos fuimos a dar un paseo por Puente la Reina. Un pueblo precioso. Justo al lado del Albergue de los padres Reparadores se encuentra la iglesia del Crucifijo del siglo XII.
A la nave románica principal se le añadió en el siglo XIV otra gótica, que guarda una talla germana de Jesucristo crucificado en cruz en Y de finales del siglo XIII.
Un poco más adelante encontramos la Iglesia de Santiago con su imponente torre. Se construyó a finales del XII.
Al final de la calle Mayor llegamos hasta el puente románico de Puente la Reina (siglo XI). Compuesto por 6 arcos de medio punto.
Lo mandó construir la reina Doña María para facilitar el paso de los peregrinos por el río Arga.
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